COCINA OVO-LACTO-VEGETARIANA... Y OTRAS EXQUISITECES.


Yo cocino desde que era una niña. Por aquel entonces, amasaba el pan con arena y agua y lo dejaba secar al sol, con paciencia. Hacía exquisitas sopas con hierbecitas, piedras y agua, y luego se las daba a mis muñecas. Siempre estuvieron muy bien alimentadas.

Hoy sigo cocinando. Y lo hago para alimentar el cuerpo y el espíritu de mi familia, de mis amigos, para procurarles un poquito de salud y felicidad. Y , de paso, para dar cauce a una de las expresiones creativas que más me relajan y que mayor placer pueden llegar a causar en mi querido prójimo: un plato vegetariano, equilibrado, sabroso, aromático, bien presentado … agradable en fin a todos los sentidos.

E incluyo, por supuesto, el sentido común: Obviamente, merece la pena cualquier plan dietético que nos ayude a aumentar nuestra sensibilidad ética, respete más los recursos del planeta y sea potencialmente capaz de hacer desaparecer el hambre. El vegetariano sabe que con su vida diaria contribuye de forma privada, pequeña e indirecta al alivio del sufrimiento humano y animal. Tiene conciencia de que en vez de ser parte de un problema es parte de una solución potencial. No cabe mayor sentido común.

Lo que os ofrezco son pequeños experimentos culinarios que yo misma he ido realizando y recopilando a lo largo de casi veinte años de mi experiencia vegetariana. Por supuesto, casi todos tienen su origen en una receta que un día leí, observé y apunté, escuché, o me fue transmitida por las sabias manos de mi abuela. Pero mi absoluta incapacidad para seguir una receta al pie de la letra (mi madre dice que esto tiene que ver con mi creatividad, pero yo pienso más bien que es por mi afán desmedido de libertad en todos los campos), me ha llevado a escribir mi propio recetario.

Espero que os animéis a cultivar conmigo un arte que es pura alquimia, pura armonía, salud y magia: el arte de la cocina vegetariana.




"Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento." Hipócrates

24.5.11

Pera a la canela con salsa de chocolate blanco.



Hoy toca un postre dulce y suave como terciopelo y envuelto en aroma de canela. Es fácil de hacer, rápido, y os aseguro que no hay quien se le resista. Mmmm....

- una pera (o una manzana) por persona.
- una tableta de chocolate blanco de unos 300 grs.
- 100 ml. de leche.
- una cucharada sopera de brandy (opcional).
- unos fideos de chocolate.
- un limón.
- canela en polvo.

Pela las peras, quítales el corazón y córtalas en gajos. Ponlas a cocer en un poco de agua con la corteza del limón durante unos minutos, hasta que estén blandas. Escurre y coloca los gajos en una fuente. Reserva.
Para la preparación de la salsa, pon en un cazo al baño maría el chocolate blanco cortado en trocitos, el brandy y la leche, y bate bien cuando el chocolate se funda para que se unan todos los ingredientes. Vierte la salsa sobre las peras y acaba adornando el postre con los fideos de chocolate y la canela.
Puedes servir frío o caliente.